Plano del siglo XVIII donde se detalla por donde discurrían las cañerías de abastecimiento de agua y la situación de las fuentes públicas.
|
uando hoy día
cualquiera de nosotros abre un grifo de su casa y ve
correr el agua piensa que es la cosa más sencilla del mundo.
Sólo algunas personas, las de más edad, recordarán a veces
lo dificil, o al menos lo más trabajoso, ya que no consistía
todo en girar la llave del grifo, que era conseguir ese agua.
En efecto, hasta hace pocos años
una gran parte del agua que se consumía era extraída de los
acuíferos subterráneos, por medio de pozos, o era agua de lluvia
recogida en aljibes. Las conducciones de agua potable por medio
de cañerías y que llegaban a fuentes públicas o a los propios
domicilios eran escasas y venían determinadas por la proximidad a
las poblaciones de manantiales.
|
|
En este aspecto, El Puerto de
Santa María puede considerarse una excepción, puesto que desde
principios de la Edad Moderna, ya en el siglo XVI, existían en
la ciudad fuentes públicas que abastecían del preciado líquido
a sus vecinos y desde el primer tercio del siglo XVIII, concretamente desde 1734, algunos
habitantes de la población logran tener abastecimiento de agua en
sus propios domicilios. Este último logro corresponde a la
conducción del agua desde los manantiales de la Piedad hasta El
Puerto de Santa María, conocida coloquialmente por sus ejecutores
como la obra de "La Fuente".
Pero, ¿qué fue la obra de la fuente? Para muchas personas no
será sino la construcción de la famosa y conocida "Fuente de las
Galeras Reales", que como su mismo nombre indica tenía por función
abastecer de agua a los navíos de la armada española. Esto sólo es
cierto en parte, ya que la Fuente de las Galeras, al igual que las
conducciones de agua a domicilio, forma parte de un todo mucho mayor.
Así es; en el siglo XVIII la obra de la Fuente es conocida como la
mayor obra pública realizada en el Puerto de Santa María durante toda
su historia, no era sólo la construcción de una fuente sino el hecho
de traer desde un manantial en la Piedad, en la Sierra de S. Cristóbal,
aproximadamente a 5 kms., toda el agua que necesitaba la población.
En resumen, la obra de la fuente consistió en reconocer y hacer una
selección de los mejores manantiales que había en La Piedad, recoger el
agua que manaba de ellos mediante una presa que impidiera que llegara y
se perdiera en el río Guadalete, conducir hasta la ciudad dicha agua por
medio de un acueducto subterráneo, distribuirla por gran parte de la
ciudad utilizando cañerías y, por último, ofrecérsela al vecindario, para
lo cual se edificaron varias fuentes públicas y se implantó un servicio
"a domicilio".
l Excmo. Ayuntamiento de El Puerto de
Santa María ha venido prestando a la ciudad y a su término municipal el
servicio de agua potable, contando para ello con los medios necesarios
para el desempeño de tan fundamental función.
La forma de prestación ha sido diversa en el tiempo, siendo razones de
oportunidad, en cada momento, y siguiendo los cauces legales, las que
han aconsejado la adopción del sistema más adecuado.
La organización del servicio de abastecimiento de agua por gestión
directa con órgano especial, data de 1953, en que se suministraba el agua
desde los Pozos Municipales de La Piedad.
En 1958 se incorporó El Puerto de Santa María al Plan de abastecimiento
conjunto a la Bahía y zonas limítrofes denominado "Abastecimiento a la
Zona Gaditana" en el que la captación, depuración y conducción hasta las
ciudades es gestionada por la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir,
quedando la distribución a cargo de cada ciudad. Capta el agua en el
embalse de Los Hurones, la depura en Cuartillos, la almacena y regula en
San Cristóbal y en La Belleza y pasa a la red municipal donde se hace
cargo de ella el Servicio.
A partir del 4 de Abril del año 1966, por Orden del Ministerio de la
Gobernación, quedó municipalizado el Servicio de Abastecimiento de Aguas,
prestándose mediante Órgano Especial de Gestión.
Posteriormente el Pleno del Excmo. Ayuntamiento, el 27 de Diciembre de
1974, acordó alterar la forma de prestación suprimiendo el Órgano Especial
de Gestión y adoptando la modalidad de gestión directa sin órgano especial,
autorizado por el citado Ministerio de la Gobernación el 25 de Agosto de
1975.
Durante este periodo el Servicio de Aguas ha estado muy escasamente dotado
de medios y de personal y como consecuencia de ello estaban en manos de
terceros aspectos importantes como la lectura, liquidación y cobro de
recibos.
El auge de la Ciudad en los años 80, puesto de manifiesto en un aumento
considerable de la población y en la transformación de la ciudad en zona
turística de primera magnitud, crea nuevas necesidades que difícilmente
tienen solución con la forma de gestión del Servicio Municipalizado de
Aguas, precisando el Excmo. Ayuntamiento dar una mayor agilidad a la
gestión para afrontar con éxito la nueva situación.
Simultáneamente, la Comisaría de Aguas del Guadalquivir se dirigió al
Ayuntamiento exigiendo el cumplimiento de un Decreto Ministerial de
aquellas fechas que obligaba a los productores de vertidos, incluso los
municipios, a depurarlos. A tal fin se redactó un Plan de Saneamiento
Integral que preveía la ejecución de colectores y depuradoras en un plazo
de diez años. La Comisaría de Aguas, al aprobar este plan, recomendó la
creación de algún órgano de gestión independiente del Ayuntamiento que
fuera capaz de gestionar estas obras.
Con motivo de todo ello, la Comisión Informativa de Aguas acuerda nombrar
una Comisión Especial, el 30 de Septiembre de 1981, que pusiera en marcha
los estudios precisos para independizar el servicio, mediante la creación
de una sociedad anónima, al amparo de lo dispuesto en la Ley de Régimen
Local.
El Pleno de la Corporación, el 5 de Marzo de 1982, aprobó
la conversión del Servicio municipalizado de Aguas en Empresa municipal
de índole privada con carácter de sociedad anónima.
El 24 de Septiembre de 1983 mediante la firma de Escrituras se constituyó
la Empresa Municipal de Aguas, con el nombre de Aguas del Puerto,
Empresa Municipal, S.A. en anagrama APEMSA, de conformidad con la
Resolución del Ministerio de Administración Territorial de fecha 11 de
Mayo de 1983.
Extraído del libro "La obra de la fuente" de Jesús M. González,
editado por Aguas del Puerto, El Puerto de Santa María, 1989.
|